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Martín Segurola: “Cruzar la meta y vaciar toda la presión fue indescriptible”

by Marcos Zafra
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El mediofondista español, Martín Segurola, formado en Sudáfrica y la NCAA, conquista su primer oro absoluto en Valencia y comparte su experiencia, táctica y ambición internacional

Martín Segurola, atleta donostiarra de medio fondo, ha dado el gran salto al atletismo absoluto con su oro en el 3.000 metros en Valencia. Formado entre Sudáfrica y Estados Unidos, Martín combina su pasión por correr con estudios de máster online, y ha sabido transformar su experiencia en la NCAA en una ventaja táctica decisiva en las pistas españolas e internacionales.

Empecemos desde los inicios y conozcamos de donde viene Martín Segurola.

Pregunta: ¿Cómo empezó todo en tu carrera y en qué momento el atletismo pasó de ser un juego a algo más serio?

Respuesta: Empecé desde muy pequeño; siendo de San Sebastián, jugué al fútbol toda la vida. Sin embargo, a los siete años me fui a vivir fuera de España por el trabajo de mi padre en la Caixa: estuvimos dos años en El Cairo, dos en México y seis en Sudáfrica. Veía que me quedaba atrás en el fútbol y mi padre me sugirió probar el atletismo. Mi último año en Sudáfrica (bachiller) coincidió con el COVID; corría 800 metros con marcas de 2:02. Una universidad de División 2 en Texas me pidió un time trial grabado en vídeo: si bajaba de 1:58, me daban una beca. Lo logré solo en la pista y ese primer año en Estados Unidos empecé a entrenar en serio.

P: ¿Por qué elegiste el medio fondo y específicamente los 800 metros?

R: Todo empezó por un 5K escolar en Johannesburgo. Sin haber entrenado nada, quedé segundo o tercero de toda la escuela siendo de primer año. Mi padre vio potencial y empecé con un entrenador en Sudáfrica que había trabajado con Caster Semenya. Era un entrenamiento muy amateur (hacer series al ritmo que yo quisiera). Elegí el medio fondo porque el 1500 (el milky) se me hacía largo y en el 400 no tenía velocidad. Ahora he subido al 1500 e incluso he hecho un 3000 y cross.

P: ¿Qué papel jugaron tu familia, entrenadores y clubes en esa etapa inicial?

R: Jugaron un papel fundamental. Mi entrenador en Sudáfrica me enseñó a correr y a manejar los nervios, ya que me ponía muy nervioso. Al volver a San Sebastián, Ricardo Jiménez me animó a ir a Estados Unidos. Allí tuve un cambio de entrenador y una fractura de estrés que me llevó a cambiarme a la Universidad de Indiana. Allí empecé con entrenamientos más serios de «doble umbral» y las cosas salieron muy bien hasta que decidí volver a España para entrenar en León.

P: ¿Qué te aportó la liga universitaria estadounidense (NCAA) en comparación con España?

R: En la NCAA no importan tanto las marcas, sino competir para dar puntos a la universidad. El año pasado solo hice una carrera para buscar marca (3:39) y el resto fueron carreras tácticas en regionales y nacionales. Me enseñó a correr «a cuchillo» en pruebas tácticas y a posicionarme bien. En España se busca más la marca mínima para internacionales, pero esa base táctica me ayudó a quedar sexto en mi primer Europeo Sub-23 yendo como «tapado».

“Formarme en la NCAA me enseñó a correr carreras tácticas ‘a cuchillo’”

P: ¿Por qué decidiste volver a España? ¿Fue una decisión racional o emocional?

R: Fue una mezcla. Al cambiarme de una universidad privada a una pública (Indiana) perdí créditos y me tocaba quedarme un quinto año. Forcé la carga académica y las prácticas para graduarme antes; de hecho, no fui al Campeonato de España absoluto por terminar las prácticas en EE. UU.. Al ver que en EE. UU. solo me ofrecían un máster no oficial y conocer a José Enrique Villacorta (Villa) en Badajoz, decidí unirme a su grupo en León para dar el salto al nivel absoluto.

P: ¿Cómo compaginas el atletismo de alto nivel con tus estudios actuales?

R: Mis padres siempre me inculcaron tener un «Plan B». Actualmente hago un máster online que me da mucha libertad. Entreno por la mañana (a las 11:00), vuelvo a comer, siesta y segunda sesión a las 17:30. Aprovecho los ratos antes de la siesta o antes de dormir para avanzar trabajos. El no tener clases presenciales mejora mi recuperación física.

P: ¿Cómo es tu rutina de entrenamiento en León?

R: Entrenamos mucho a base de umbrales; los martes y jueves hacemos sesiones de este tipo, incluyendo un día de doble umbral. Los días que no hay doble umbral, hago rodajes por la mañana y gimnasio dos tardes por semana. Suelo hacer entre 100 y 110 kilómetros semanales, con sesiones de fisio para recuperar.

P: ¿Hubo alguna carrera reciente que te hiciera sentir que podías destacar en el medio fondo?

R: El 3000m que hice el 27 de diciembre en San Sebastián. Corrí solo desde el metro 1600 y marqué 7:52. Me sentí muy bien y, aunque me dio pena no doblar 1500 y 3000 en el Campeonato de España por recomendación de mi entrenador, la Copa en Valencia me dio la confianza definitiva para ir a tope a por el 3000.

P: ¿Cómo gestionas mentalmente el paso de ser una «promesa» a ganar un oro absoluto?

R: Intento pensarlo muy poco. Soy una persona social y en León tenemos un grupo donde desconectamos del atletismo. Estar rodeado de gente como María Forero, Aaron Laseras u Oscar Gaitán, que ya han tenido éxitos y llevan una vida normal, me tranquiliza. En EE. UU. había mucho «pique» y competitividad insana entre compañeros; en León la competitividad es sana y hay más amistad.

“Sabía que si llegaba bien posicionado al último 200, podía pelear por el oro”

P: Hablemos de tu oro en Valencia. ¿Cómo llegaste física y mentalmente a esa cita?

R: Había muchísimo nivel, «auténticos marcones». Villa me quitaba presión diciéndome que íbamos a aprender. Las semanas previas me costaba dormir pensando en la carrera. Mi plan era ganar, aunque sabía que Paul era el favorito porque ya me había ganado en el Sub-23 de Burgos. Sabía que si llegaba bien posicionado al último 200, podía pelearlo por mi punta de velocidad.

P: ¿Cómo fue la estrategia de carrera en esa final?

R: La semifinal fue «sucia», con codazos y cambios de ritmo que me desgastaron. Para la final, le propuse a Villa empezar atrás para evitar líos, viendo que favoritos como Mariano García o Adrián Ben hacían eso. Me sorprendió que Paul tirara desde el principio, pero apliqué lo aprendido en EE. UU. sobre ser eficiente en cada movimiento. Al cruzar la meta sentí una «presión vaciada», una sensación inexplicable.

P: ¿Qué significa este oro y cuáles son tus próximos objetivos?

R: “Significa muchísimo ganar en mi primer absoluto contra gente que antes admiraba desde lejos. Ahora me han seleccionado para el Campeonato del Mundo Universitario de Cross (14-15 de marzo), donde correré el relevo corto con Paul y María Forero. Mi objetivo principal de aire libre es el Campeonato de Europa en Birmingham.”

“Menos pensar y más hacer; el camino es más importante que el resultado”

P: ¿Qué consejo le darías a un atleta que está empezando?

R: “Menos pensar y más hacer. Hay que disfrutar del día a día sin tanta presión. Si las cosas no salen, se evalúa y se cambia algo, pero lo importante es llevar una vida normal y entender que el camino es más importante que el resultado.”

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