La psicóloga deportiva María Luisa Bascuñana analiza cómo afecta emocionalmente a un atleta vencer en pista pero no ver reconocido oficialmente su triunfo
Ganar una competición de atletismo debería representar la culminación del esfuerzo, el sacrificio y la preparación física y mental de un deportista. Sin embargo, cuando el resultado deportivo no se traduce en un reconocimiento oficial, el impacto psicológico puede convertirse en un desafío incluso más complejo que la propia derrota. La psicóloga deportiva María Luisa Bascuñana analiza cómo situaciones de este tipo afectan a la salud mental en el atletismo, qué papel juega la interpretación emocional de los hechos y qué herramientas psicológicas ayudan a los atletas a gestionar la frustración, la injusticia y la incertidumbre.
En el alto rendimiento, el atletismo no se sostiene únicamente sobre el estado físico. La fortaleza mental, la capacidad de afrontar la presión y la gestión emocional son elementos decisivos en la trayectoria de cualquier corredor o atleta profesional.
La gestión del atletismo
Según explica María Luisa Bascuñana, el impacto psicológico que puede sufrir un deportista tras ganar una competición pero no recibir el reconocimiento oficial depende de múltiples factores: su preparación mental previa, las herramientas psicológicas que posea y el tipo de motivación que predomine en su perfil deportivo.
“Todo depende del perfil psicológico del deportista, de las herramientas de afrontamiento que tenga y de cómo interprete la situación”
La psicóloga insiste en que no existe una respuesta universal. Dos atletas pueden vivir exactamente la misma experiencia y reaccionar de formas completamente distintas. Mientras uno puede hundirse emocionalmente, otro puede convertir la situación en una fuente de resiliencia deportiva y crecimiento personal.
El previo de la prueba
Uno de los conceptos clave es la diferencia entre motivación intrínseca y motivación extrínseca, dos pilares fundamentales dentro de la psicología deportiva moderna. La motivación intrínseca está relacionada con el disfrute, la satisfacción personal, la superación individual y el bienestar que produce competir. Por el contrario, la motivación extrínseca depende del reconocimiento externo: medallas, títulos oficiales, validación social o comparaciones con otros atletas. Bascuñana subraya que, aunque ambas suelen convivir en cualquier deportista, la motivación intrínseca es la más estable y duradera en el tiempo.
“Si el deportista compite por satisfacción personal y por superarse a sí mismo, el impacto psicológico puede ser menor aunque no exista reconocimiento oficial”
Fortaleza mental, antes, durante y después
En disciplinas como el atletismo, donde los márgenes son mínimos y la exigencia mental es constante, depender exclusivamente de factores externos puede aumentar la vulnerabilidad emocional del deportista. Cuando un atleta cruza primero la meta pero oficialmente no aparece como ganador, se genera una fuerte incongruencia psicológica entre el rendimiento realizado y el resultado reconocido. La especialista habla de conceptos como la frustración, la sensación de injusticia y la disonancia cognitiva.
El deportista sabe que ha rendido al máximo nivel, que ha cumplido con su objetivo deportivo y que incluso el público puede reconocerlo como vencedor. Sin embargo, el resultado administrativo o federativo transmite otra realidad distinta.
“Puede aparecer una herida emocional vinculada a la injusticia y a la incongruencia entre el rendimiento y el reconocimiento oficial”
En el atletismo federado, donde reglamentos, inscripciones y normativas forman parte del sistema competitivo, estas situaciones pueden derivar en sentimientos de impotencia y pérdida de control.
Uno de los aspectos más interesantes analizado por María Luisa Bascuñana es la importancia que concede a la interpretación de los hechos. La especialista sostiene que el verdadero impacto psicológico no depende únicamente de lo ocurrido, sino de cómo el deportista interpreta esa realidad.
El atletismo también se gana desde la mente
María Luisa Bascuñana deja una idea clara: en el atletismo, cuerpo y mente son inseparables. Un corredor puede entrenar durante años para alcanzar su mejor versión física, pero si no dispone de herramientas psicológicas sólidas, situaciones como una descalificación administrativa o la falta de reconocimiento oficial pueden dejar una huella profunda. Sin embargo, también pueden convertirse en el punto de partida de una transformación mental.
La diferencia, como explica la psicóloga deportiva, no siempre está en lo que ocurre sobre la pista, sino en cómo cada atleta decide interpretar y gestionar aquello que le sucede.